Thursday, April 8, 2010

Para los niños

Su último soplo de vida yace sobre el regazo herido de una madre desarmada a quien llovieron disparos. Sin enterarse, durmieron y se fueron. Qué fortuna no tener que enterarse de quién es la culpa para no guardar rencores.

Y tu Paulette, creo que tus papás fueron quienes te mataron a punta de desidia, indiferencia y abandono. Donde sea que estés, seguro estás mejor. Qué más pueden importar los buitres, que se coman entre ellos. Tu ya no miras y no oyes y sin embargo, tu voz se escucha por todos lados.

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