Este año parece marcado por todo tipo de tragedias, y aun no llegamos a la mitad. Entre que ocurren cosas de inesperadas y que los medios no dan tregua con ellas, los primeros meses del año se perfilan como hórridos.
Una serie de terremotos ha sacudido varias ciudades en poco tiempo, comenzando por Haití. Chile, Japón, Turquía, Indonesia y la frontera México-EU, por mencionar sólo algunos, mantienen al mundo a la expectativa de dónde ocurrirá el siguiente. Las teorías próféticas se contraponen a la ciencia, y los expertos tanto de uno, como de otro bando, se van a los extremos: para unos es el inicio del fin y para otros son solo eventos fortuitos.
El cinturón de fuego del Pacífico se estremece, y no es para menos. En muchas ciudades guardamos amargos recuerdos de lo que puede convertirse en tragedia y por ello estamos al pendiente con ansiedad extrema y algunos incluso reforzamos nuestras medidas de seguridad y tratamos de trazar planes de emergencia. Pero, en estos y otros casos, sólo el azar tiene la última palabra.
Pero en este país, se nos añade angustia diariamente. El gobierno contra el narco y los dos contra la gente atentan constantemente contra personas que el azar pone en el peor momento y lugar, sean niños, estudiantes o familias que el mandatario, experto en toda materia, calificará como agentes del narco para después retractarse con el mismo gesto empático con el que califica de temblorcito la réplica que le tocó cuando visitaba el norte.
En fin, el señor presidente, enfrentado por madres de familia, cuestionado por algunos medios y repudiado por algunos ciudadanos, corre a pedir apoyo a EU en la guerra que todos pagamos. AU da una palmadita como la que se da al hijo cuando saca un 6.
Tan importante es para él la guerra que le ha faltado darse una vuelta por el país para ver por qué organismos como la Auditoria Superior de la Federación afirman que los programas sociales no funcionan. Claro, pero él y Puerquito (con su catarrito, para referirse a la crisis económica), estaban emocionados con su magnífica propuesta fiscal de aumentar impuestos para destinarlos a programas sociales. El problema es que mucha gente no tiene ni documentos con qué registrarse en ellos, o no sabe leer, o sencillamente no saben que existen.
Pero eso sí, somos de los países que más impuestos cobra hasta por ir al baño y donde los diputados son como cerdos de engorda que reciben un sueldo mensual capaz de mantener a varias familias. Eso sí, se enojan cuando les hablan de austeridad.
Entre esos funcionarios de engorda que maman del erario está el Procurador de Justicia del EdoMex, Alberto Bazbaz Sacal y su séquito de peritos incompetentes que a varios días de la desaparición de Paulette, la Madeleine mexicana, no puede explicar cómo fue que su cuerpo fue encontrado en la recámara de donde desapareció 9 días después de reportada su desaparición. Se habla de que mucha gente entró y salió y nadie detectó nada, acusan a la madre de fría y al padre de bobo. mplican a las nanas, y ahora el caso es un fenómeno mediático que tiene a la gente hablando de ello día y noche. Es un relato, y todos esperamos el final, pero no es posible que este tipo de casos sea escándalo porque la familia es ricachona. ¡Ya quisieran miles de niños secuestrados, asesinados a golpes y vejados de tantas formas que sus voces resonaran en la colectividad como resuena el rostro de Paulette!
Y ahora, los políticos, como buitres mediáticos, proponen reformar el código penal. Ojalá esa misma iniciativa surgiera con Jacintas, estudiantes balaceados, indígenas de la tercera edad violadas por militares cuyas actas de defunción tiene como causa de muerte gastritis, casos como Casitas y su evidente relación con la corrupción que existe en Migración...
Mientras tanto, en la red comienza a resonar que dos pequeños murieron en Tamaulipas porque el ejército aventó una granada a la camioneta donde viajaban con sus padres.
Estamos en guerra, no solo entre gobierno y narcos, ni entre civiles y autoridad, sino en una guerra psicológica que el gobierno y los medios ejercen contra los ciudadanos para hacernos saber que somos impotentes, mantenernos en shock y evitar que un día gritemos que estamos hartos.
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

Tu análisis es tan crudo y tan terriblemente cierto, es espantosa la indefension que tenemos los ciudadanos
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