Hoy fue el tercer día de terapia del pie, me tomé fotos, hice ejercicio, recogí las fotos, tuve miedo de bañarme por el frío que hace y finalmente salí de casa hacía el trabajo.
Ayer debo confesar que cometí una ligera falta, y es que obtuve dos libros, uno de Sara Sefchovich y otro de Lydia Cacho, y es que puntualmente cada lunes leo sus columnas en el diario. Ha sido una falta porque ando casi en bancarrota con una mudanza en camino, pero, después de devorar el libro de Lydia Cacho entre ayer y hoy, me doy cuenta de que realmente no fue un gasto, sino una inversión.
Constantemente leo en el diario notas sobre abuso sexual infantil, en muchas modalidades en muchos contextos, en muchos estados, en muchos países y generalmente siento horror cuando encuentro estos casos lamentables y mi primera reacción es sentir miedo.
Ayer conforme iba leyendo el libro fui notando que era un miedo irracional, un miedo a lo desconocido y a lo ignorado. Una compañera de trabajo me preguntó qué leía, y cuando vio el título torció la boca y su comentario fue: ay me chocan esas cosas!
¿Cómo pueden "esas cosas" ser chocantes? Son terribles, espantosas, horrorosas, o cualquier vocablo señoril que uno pueda utilizar, pero ¿chocantes? A mi me choca que el conductor de microbús frene constantemente, me choca el sol en la cara, me choca hacer fila, me choca que alguien se meta en la fila, me chocan las señoras encopetadas, pero, el abso sexual no me choca, me enoja, me indigna, me hace rabiar y me entristece.
Estos pensamientos, entrelazados con todo el material que este libro me dio para pensar, hicieron que mi miedo irracional se volviera un miedo racionalizado. El libro toca el tema desde distintas perspectivas: la de la víctima, la del victimario, la de los padres, el sistema judicial, la psicológica...
Ahora mi miedo tiene más forma, ya es un miedo racional y con fundamentoy eso ha hecho que entre ayer y hoy mi perspectiva cambie de percibirlo como algo escandaloso que me produce rabia a un problema social en el que intervienen varios factores, cuyos antecedentes están muy arraigados en cada uno de los seres humanos que inmerso de forma latente en alguno de los arquetipos de la situación se manifiesta en cualquier momento.
Me refiero a que en todos nosotros hay una persona abusada o un abusador esperando el momento para manifestarse, no necesariamente de una forma sexual. Abusamos todos los días de ese tan mentado prójimo que ni la fe más ciega convierte en un ser digno de respeto y a la vez somos el prójimo de alguien, cosa que ha sucedido por generaciones.
Ahora que comprendo más de qué se trata el abuso sexual, me siento parte tanto del problema como de la solución. Del problema en el sentido de que cargo los hábitos arraigados de generaciones de mujeres que callan, que agachan la cabeza, que se someten; de la solución cuando levanto la cabeza, cuestiono esos hábitos y costumbres y los observo con objetividad.
Hoy cuando caminaba rumbo a mi terapia física, con mi libro en mano restándole un par de capítulos, pasé junto un par de hombres que platicaban en una esquina y uno de ellos dijo: Ay, con este frío necesito una hembra!!
Sobra decir que sentí hasta en la médula tanto la mirada como la intención y de inmediato, al calor del texto que rondaba mis pensamientos, comencé a sentir que perdería el control en cualquier momento y de inmediato varias frases potenciales cruzaron mi cabeza: una hembra de tu especie será... bueno, ¿los animales qué culpa tienen? quizá sería mejor sacarlo de onda con algo, pero ¿cómo lo saco de onda a este hijoeputa? ¡Estúpido! Tengo que cruzar la calle y no se me ocurre nada que decirle a este pedazo de caca... grrr!!
Conforme crucé la calle y noté que mi enojo era demasiado para pensar en algo inteligente que decir, preferí quedarme callada... ¿Y si lo golpeo? ¿Pero cómo golpeo a un desconocido en la calle? Aparte, es demasiada reacción para algo expresado verbalmente, lo justo sería responder con algo verbal... maldito eyaculador precoz que seguro te vienes solo de ver una mujer! No... los eyacuadores precoces ¿qué fregada culpa tienen?
Cuando salí del consultorio y estaba a por pasar por el mismo lugar, pensé que tal vez lo encontraría de nuevo y que quizá lo más adecuado sería darle un terapéutico y civilizado sermón sobre el respeto a las mujeres, y luego pensé que qué caso tiene si seguramente el tipo es así porque su figura masculina era así y probablemente lo molestaba con que era un "maricón si no le gustaban "las viejas".
Deserté.
¿Cómo le hablo de todo eso a un hombre así?
No sé si hice bien o mal, simplemente me trabé y mis ansias por cambiar esas cosas que no me gustan y que sé que son para el bien común me remueven tanto la tripa que soy incapaz de reaccionar adecuadamente. Pero como todo me lo cuestiono:tal vez es arrogante pensar que respondiendole al tipo aporto algo al bien común.
Falra leer el de Sara Sefchovich...
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

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