Esta es una escena que seguro se repite constantemente de una u otra forma en muchos lugares...
Hoy llegué al trabajo y por cortesía se me ocurrió preguntarle a mi compañera si su hija haría el examen de la COMIPEMS para ingresar a bachillerato. La mujer pasó los últimos meses quejandose de lo caro que sería pagar una preparatoria privada y preguntandome si mi tía podría "ayudarla" a que su hija ingrese.
El tipo de "ayuda" que mi compañera pedía, me parecía una horrible forma de menospreciar a su hija. Le dije que le comentaría a mi tía, cosa que jamás hice.
Al día siguiente regresé y mentí: Mi tía dice que por el área en la que está no tiene contacto con nadie que pueda "ayudar" a tu hija, sin embargo ambas creemos que dado el nivel de las secundarias particulares, si estudia y tiene buen promedio, no es necesario ese tipo de "ayuda".
Ella se lamentaba continuamente, pero hoy que pregunté me dijo que decidió enviarla a alguna preparatoria privada, y lo dijo con un tono tan "exclusivo" que me provocó un rictus tremendo mientras yo luchaba por no reirme en su cara.
Mi reacción se debe a lo siguiente, su argumento fue que le han dicho "cada cosa" de las prepas públicas, que ella prefiere que su hija estudie en un lugar seguro.
Es cruel reirse de eso, pero, lo primero que pasó por mi mente fueron los incontables pseudojuniors que he conocido a lo largo de mi vida, con historiales muy interesantes. Varios de ellos chocaron sus maravillosos autos del año antes de los 17, y ahora solo poseen un modesto Cooper o un Beetle pasado de moda en lugar del magnifico Mercedes a manera de castigo.
En una preparatoria pública también puede haber un junior, y yo conocí uno que vivía en una de las colonias más lujosas de la ciudad y inhalaba la misma porquería que su mejor amigo, quien vivía en la punta del cerro mas humilde.
Obviamente a los nacromenudistas les interesa tu dinero y creo que resulta más redituable para ellos vender drogas ultra fuertes a precios ultra elevados que un pseudo junior presumirá a sus amigos mientras maneja su coche a 180 por hora.
La diferencia entre una chica promedio de escuela pública y una chica de escuela privada radica en que una compra en la lagunilla y a la otra sus papás le compran en Palacio. Una traerá la música del momento en su reproductor de mp3 y la otra en su iPod, pero ambas se van a lo oscurito con el novio. El novio de escuela privada tiene para el hotel, el de la pública quizá no, pero buscará la forma.
Mi pobre compañera de trabajo frunció mucho el ceño cuando le dije que la drogadicción no tiene nada que ver con la apariencia, y peor fue cuando le recordé: hay señores de familia respetables, con profesiones envidiables que padecen drogadicción, nadie está exento.
Este comentario fue adrede, pues es la situación de otra compañera cuyo marido es adicto a la cocaína. Ellas son amiguis, no amigas, sino amiguis, (entiéndase que un amigo es incondicional y el amiguis es uno que cuando te descuides te meterá el pie) y seguro se cuentan cosas.
Probablemente mi compañera en cuestión fue a alguna escuela pública hace más de 35 años y seguro estudió la prepa y luego directo a la carrera secretarial. No ha trabajado en otro lugar, lleva media vida en la empresa, es prejuiciosa y snob.
Odia a las lesbianas porque en su mundo es correcto odiarlas y sentir repugnancia hacia ellas, de igual forma que odia todo aquello que su limitada educación no le permita comprender. Ella es representante de la media poblacional: católica por herencia, mocha por imitación, prejuiciosa gracias a las telenovelas, cerrada por falta de educación e increiblemente conforme con su situación. Gana el triple que yo, no parece tener más planes que su hija... en fin.
Terminé frustrada.
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

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