Semana movida. 10am caminando por Periférico buscaba una ruta distinta a mi nuevo hogar, resultado: me encontré una mueblería en la que vi el mueble en el que me visualicé con una taza de café trabajando a las 2am en pijama con el Karma de Delerium (mismo que escuchaba en ese momento). Lo aparté.
Seguí caminando y llegué a los futuros dominios para esperar al carpintero que hará magia con el espacio mientras yo pensaba en el kilo de Gacetas de la UNAM que guardaba en la bolsa para cubrir las ventanas, porque el sol entra directo y el verde se ve más verde y el calor es bochorno. Comencé con la inocua tarea de tapar una que otra ventana, tampoco quise convertir mi hogar en una cueva. Llegó el esperado y vimos detalles. Cada día me aproximo más a estar ahí en mi mesa, con un café, trabajando.
Saliendo de ahí, recordé que por la mañana me fue imposible imprimir el pre-comprobante de inscripción, fui a la plaza y ahí, en un cyber, fue testigo de la lucha épica entre el chico encargado y la impresora. Ganó el chico y salí de ahí con mis impresiones, pensando que sería buena idea llevar comida de una vez. Encontré todo cerrado menos el Subway.
Caminé varias cuadras calle abajo mientras escuchaba Silence (Delerium) y me aproximaba a una pastelería llamada El Alcázar, que con solo el nombre me invita a pensar que podrían ser los mejores pasteles del mundo. En un ataque de timidez y recato me abstuve de entrar. ¡Qué mensa!, pensé después.
Llegué a casa. Confesión: jamás había comido Subway. Confesión #2: Me gustó.
Hoy fui para arreglar el paso de la mesa donde pasaré varias noches con una taza de café, en pijama, llena de papeles y Delerium. Regresé caminando un tramo para ver si en el camino encontraba algún kinder para la peque. Vi uno, no había informes, la directora y los niños se habían ido de paseo y justo frente al kinder El Alcázar.
Entré, aspiré los aromas, pedí un café, estuve a un minuto de pedir un pan y no lo hice. Cuando salí compredí por qué no pedí algo más: mera superstición comer algo ahí y no haberme mudado, un equivalente a echarme la sal.
¿Ideática o idiota?
Llegué caminando al metro San Pedro de los Pinos, escuchaba un concierto de Depeche Mode, caminé un poco más y noté que existen varias estéticas en la zona. Me pregunto cuál será mi próxima estilista de cabecera.
Regresé a casa y en un éxtasis por salir pronto de ahí, comencé a fotografiar todo aquello que venderé para de inmediato ofertarlo y esperar respuestas. Treinta años de porquerías se podrían vender, pero no hay tiempo, me contentaré con juntar para cubrir alguno que otro gasto. Terminé de pegar recortes y ahora tengo un nuevo y reluciente recetario de hojas rojas sobre las cuales he puesto fotos de manjares.
Mi peque me ayudó embarrando el pegamento por todos lados y recolectando papelitos sobrantes de cada recorte para jugar con ellos.
Salí corriendo a trabajar.
En cuanto me senté al escritorio sonó el celular: alguien que conocí hace años y que ignoro cómo pudo conseguir el número.
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

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