Abrir los ojos es un logro para mí. Cuando el sol me obliga a hacerlo, no queda más remedio que despertar e iniciar un día más bajo condiciones poco gratas. Cargar con un cuerpo de 47 kilogramos parece tarea fácil, cualquier anoréxica lo haría, pero para mí es como cargar un saco de papas a cuestas.
Todos los días a las 7:15am trato de convencerme de que cuando el cansancio me tira, la responsabilidad debe levantarme. Por eso, con gran esfuerzo preparo uniforme, la hago de estilista y corro a preparar desayunos con algo que parece maquinaria rota por espalda.
Cuando la casa queda vacía me dan ganas de desparramarme y dormir hasta el día siguiente. Pero es ahí donde realmente comienza el día: trastes, pisos, tarea, trámites, bancos, cocinar...
A las 11 de la mañana mi estómago, barril sin fondo, ruge con mucha fuerza. Han pasado apenas 4 horas desde que desayuné y debo pensar en un segundo desayuno. Agarro lo que sea y sigo corriendo por la ciudad para conseguir libros, sacar copias, pagar cosas, etcétera. Muchas veces en medio de eso surge más trabajo y es preciso dejarlo todo e iniciar de inmediato.
Todos los días, a las 2pm inicia la negociación: cómete todo, anda está bueno, tienes que comer bien... es francamente molesto.
Si creí que hacer todo esto con el cansancio a cuestas era suficiente, a las 3:45 debo enfilarme al trabajo. Todos los malditos días, entre las 3 y las 5pm, siento que caeré rendida. Es un logro manejar 10 minutos bajo el rayo del sol mientras mi organismo me pide más comida, me pide descanso absoluto y mi corazón late permanentemente a 110.
A las 6pm apenas voy despertando de nuevo y a las 7 ume urge comer algo nuevamente. Puedo desayunar chilaquiles con huevo, almorzar cafe con pan, comer pozole, a las 7pm devorar un pastelillo y cenar tacos y el siguiente mes, el veredicto será: bajaste otro kilo.
Ya en cama, siento una enorme dificultad para respirar y mi corazón late con mucha fuerza. Tengo que levantarme para no sentir que me ahogo. Lo mismo cuando subo un par de escalones o cuando simplemente existo.
Para la mayoría es difícil comprender por qué tanta hueva. Porque así se ve, como si tuviera hueva todo el tiempo. En serio, yo sería feliz si fuera pura vil hueva, pero es hipertiroidismo.
Al principio, me asusté, pero poco a poco aprendí al disfrutar el poder comer exageradamente y no engordar. A nadie le molestaría que le dijeran: tienes que comer mucho y no hagas ningún tipo de ejercicio, nada de esfuerzos. El problema es cuando subes las escaleras de la facultad, cuando quieres hacer avioncito a los hijos o cuando sencillamente quieres llegar medianamente despierto al trabajo.
Estoy harta de estar cansada todo el tiempo. Estoy harta de parecer una huevona. Estoy verdaderamente hasta la madre de no poder respirar sin sentir que tengo algo atorado.
El viernes me administran el yodo (I131). Por la radioactividad no podré ver a mi enana en varios días y mucho menos abrazarla o besarla. Caeré en hipotiroidismo y élevaré mi calidad de vida. Trataré de no poner peros a estar -de todos modos- enferma. En teoría podré ejercitar y demás, pero dependeré de una pastilla de por vida.
Sonará superficial y tonto, pero me da miedo engordar mucho. Ayer justo ví que Ronaldo se retira por el hipotiroidismo y me dio miedo: él, un deportista de alto rendimiento, regordete. ¿Qué puedo esperar yo? De pronto me dio la depre y me da coraje: a 8 meses del diagnóstico lo enfrenté super bien y estúpidamente pienso en la gordura y me deprimo. En serio, es estúpido.
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

No creo que sea estupido deprimirse por pensar en engordar.
ReplyDeleteYo tengo 8.5 dioptrias en un ojo, 9 en el otro. Más de uno me ha dicho que me opere, que es seguro, que no pasa nada. Tal vez esten en lo cierto, pero vivir tan cerca de la ceguera te da una visión privilegiada de los riesgos.
No creo que sea cuestión de inteligencia o estupidez, creo que es cuestión de aceptar que vas a cambiar lo único con lo que siempre has estado: tu cuerpo.
Y el gran problema (segun yo) es que no tenemos otro cuerpo. A final de cuentas, quien se enfrenta al cambio somos nosotros, los pacientes y lo hacemos solos. Si algo sale bien lo disfrutamos nosotros, si algo sale mal lo vivimos nosotros.
No creo que sea estupida tu depresión.
No es una depresión tonta, más en esta sociedad que justo ahora establece que las mujeres no deben tener curvas ni caderas.
ReplyDeleteImagino que va a ser cosa de cuidar tu alimentación, hacer ejercicio aunque te canses y agarrarle gusto a las frutas y las verduras, siempre puedes adoptar una dieta de monje budista.
Animo!!