Thursday, January 28, 2010

Entrar a una librería sin ser rico y poderoso, apesta.

Inicia otro semestre y viene la compra masiva de material: libros y fotocopias. La última vez que saqué fotocopias me sorprendió lo caras que estaban. Claro, después de unos momentos me di cuenta que sí, subieron de precio, pero también fotocopié un tabique de teorías.

Por otro lado, los libros me gustan. Si fuera rica y poderosa tendría una enorme y nutrida biblioteca llena de maravillosos ejemplares clasificados cuidadosamente en lugar de fotocopias. Pero cuando pienso en ello me acuerdo de aquellos años mozos donde el sueño de muchos adolescentes pre-intelectualoides wannabe's (que carecíamos de plata) era trabajar en una librería con la ilusión de ascender a intelectuales. Me da mucha risa, es como si esperásemos que por ósmosis pudiéramos adquirir tanta información. ¡Vamos! Nadie tiene tiempo de leer todo eso. ¡Qué lindo sería tenerlo!

Desgraciadamente, en el caso de su servidora, tengo 3 libros en espera: los tres me interesan, los tres van como a la mitad y los tres me provocan una onda culpígena al verlos sobre la mesa con su respectivo separador. Ni hablar, no les toca ser terminados aun. Si lo pienso bien, durante el semestre que terminó me di el lujo de leer dos tabiques al tiempo que estudiaba... Otra onda culpígena.

En fin, seguro pasaré por alguna librería muy muy pronto y tuve a previsión de ahorrar un extra (creo que sigue siendo extra). Acepto sugerencias.

1 comment:

  1. Vaya, sabes bk?, tienes razón... Aunque, siempre se puede dar uno sus gustitos, bueno, yo estoy lleno de gustitos, pero es otra historia, je!! Ahorra y adquiere, sino, puedes, mmmm, no sé reciclar si, eso es!!! Sase, catafixia libros o vende los viejos y/o usados... Tu encontrarás la forma, lo verás!!!

    Saludazos!!!

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