Monday, May 24, 2010

Strike three/Separación

Como en las películas, la protagonista se encuentra en una situación cotidiana: está en un lugar cercano al lugar ideal donde nada pasa, llamémoslo CU. Mientras departe con uno de sus amigos un sábado por la tarde, el tiempo transcurre hasta llegar a las 7:18. Se ha hecho tarde. Debió hablarle a las 5:30 a su Aquel para que la recogiera. Toma el celular y nota 20 llamadas perdidas de Aquel.
-¡Vaya!, debe estar enojado.
Hablan. Aquel accede a ir por ella, pues pronto llegan amigos a la casa. Unos minutos después, suena el celular nuevamente. El primo lejano y desconocido llega mañana a las 11am y el hermano de la protagonista ha sido imposible de localizar.
-No hay problema, voy por ti mañana.
Medio minuto después, ella envía un mensaje para dar mayor referencia de su ubicación. La conversación prosigue y solamente pasan 10 minutos cuando suena el celular. Una voz temblorosa al otro lado de la línea que dice: acabo de chocar.
Ella sale corriendo para tomar el primer taxi y volar al lugar del accidente. El taxista intenta evangelizarla en el camino aprovechando la prisa y preocupación. Típica técnica de shock: lo aprovechas para meter en la cabeza cualquier idea. Así funcionan esas personas.
-Hay que entregarse a Dios, tener una relación con Él.
-Relación, mis nalgas- pensó ella.

Entra corriendo al estacionamiento donde ha ocurrido el accidente. Aquel se encuentra pasmado, parece que en 25 minutos que ella tardó, él no ha podido reaccionar. Los daños: un coche del '85 con un ligero golpecito y una camionetota 2010 con la fascia hecha mierda.
-No mames, estuvo fuerte.
-No, pero los nuevos carros están hechos de mierda. El mío tiene apenas un rasguño- dijo Aquel, temblando.
Ella no comprende qué sucedió, se dirige al dueño de la camioneta y le pregunta cuáles son las opciones.
-Tus opciones son: vamos al Ministerio Público (lo cual no les conviene porque Él me pegó), me pagan 16 mil de deducible (por el 5% del valor de mi camioneta) o me dan 10 mil en este momento. Es del año, eh.
"Me pegó" concuerda con este asunto freudiano de lo fálico: su camioneta es su pene y Aquel "le pegó" en su pene grandototote del año.
-De acuerdo, te pagamos los 10 mil- dijo ella, y salió corriendo.
Ella corre a casa, toma el dinero de la verificación de su auto(aun en el taller) y también lo del taller, saca dos tarjetas, corre al banco y vacía sus cuentas. Llega con un fajo de billetes en la mano, casi 5mil.
-Tome.
-¿¿¿¿¿Es todo???- dijo el Señor Camionetón.
Ella nunca se sintió tan humillada, tan jodida, tan violenta. "¿Es todo?", pregunta el imbécil pensando que le toman el pelo, que el carro del '85 es del '85 por gusto, que le entregan TODO el dinero para tomarle el pelo. Al fin que hay que guardar la línea.
Señor Camionetón hizo firmar un pagaré con datos, teléfonos y toda la cosa. Aquel, movido por la furia de su mujer, había reaccionado, logrando hacer algunas llamadas.
Señor Camionetón se va finalmente. Ella toma su mochila (pues es estudiante) y, encorvada (pues tiene dos trabajos que no alcanzan), camina a casa. Aquel, sorprendido, le pide que suba. Ella sigue caminando.

Discusión. Es demasiado, ella decide que no puede vivir con alguien que resuelve todo. Sabe que si ella hubiera tenido el accidente, Aquel no hubiera encontrado a tiempo la forma de resolver.
-¡Yo no quise chocar! Estaba viendo un mensaje tuyo.
-¿Y no se te ocurrió verlo en alto total?
-Actúas como si yo hubiera querido chocar.
-Tal vez, en el fondo, quisiste chocar, así como tal vez quisiste que me estafaran con mi laptop, así como tal vez quisiste perder, hace tiempo, dos cheques por 15mil. Así como, tal vez, no quieres escucharme, ni entenderme, ni darme espacio, ni dejar de causarme estrés cada semana. Así como tal vez, en el fondo, te gustan los problemas cuando alguien más los resuelve.

Eso último fue más un pensamiento, sin embargo, ella estaba al borde del colapso.
-Busca donde quedarte hoy, necesito estar sola.

Al día siguiente, ella tiene que ir por el primo desconocido, en medio del desastre. Pero logra localizar a su hermano y se olvida de ello.
Aquel llama preguntando si puede ir a casa.
-¿Vienes por tus cosas?
Ella sale, y cuando regresa, encuentra a Aquel metiendo ropa en bolsas de basura, muy serio. Ella lo observa, no dice nada. Aquel tampoco, nada. Sólamente entrega las llaves y se va.

-No son las deudas- piensa ella. Simplemente sabe que ella jamás le provocaría problemas, por mucho acto fallido, a su familia. Si así fuera, de cualquier modo tendría que resolverlo sola.

Entonces, viene la lluvia de "hubieras", el síndrome de abstinencia, las noches de insomnio y payasadas nostálgicas, los suspiros y la mierda en el estómago.

1 comment:

  1. Es bien difícil terminar una relacipon dañina, creo que hiciste lo correcto al ponerle un hasta aquí.

    Cuenta con mi apoyo y escribeme a mi correo su deseas llorar en mi hombro un rato

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