Hace apenas unas semanas fui a cierta librería ubicada en la Condechi y, cuando iba saliendo, se acerca una chica:
-Hola, ¿conoces Amnistía Internacional?
Me tira un rollo larguísimo, me entrega el folleto informativo y finalmente le digo que me agradaría unirme a su causa. Entonces -dice- es necesario que me pases tus datos para registrarte. Perfecto.
La chica llena rápidamente mis datos y pregunta por un número de tarjeta de crédito o débito.
-Disculpa, no utilizo tarjetas...
-Ay... bueno, muchas gracias. Te dejo el folleto.
En el dichoso folleto aparece, entre otras, la foto de Jacinta, indígena presa por presunta agresión a 6 agentes de la AFI. Justo hoy leo un artículo (bien oportuno, no saben) sobre la muerte del hijo menor de Jacinta, ocurrido hace dos semanas... Entre la información chafa que trae dicho texto, figura el hecho que Jacinta no ha recibido ayuda económica y sus abogados le están cobrando varios millones de pesos.
No puedo evitar preguntarme: si me hubiera unido "formalmente" a AI y proporcionado mi supuestamente existente número de tarjeta, ¿Jacinta tendría algo para ella misma o para reiniciar su negocio de paletas?
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Resultaaa que por fin me voy de vacaciones. Soy el cliché chilango de la vacación de semana santa: huir de la ciudad a donde sea que haya agüita de humano donde remojarse, sol cancerígeno, olor a coco y aire acondicionado.
Espero con plena conciencia la carretera infiernal, 7 horas sobre mi trasero, sudar a chorros con solo pestañear, una pequeña chocosa porque tiene calor o sed o desesperación carretera, un Aquel despistado que podría perder el entronque correcto, ponerme de malas, cucharachas prehistóricas por doquier, de mosquitos, acentos que se pegan y demás.
Sin embargo, me reencontraré con mi origen. No he ido a Pueblo en un cuarto de siglo (y ya voy para los 30). Voy hacia el lado oscuro de mi historia y de mi familia, sepultado 25 años atrás. Es una situación complicada, porque reencontrarme con esa abuela malvada cuya maldad seguro se apagó con los años, no parece una tarea psicológicamente sencilla.
Aunque no voy específicamente por ella, no se trata de vil masoquismo. Veré a mis hermanas, esa nueva generación que puede guiar el karma familiar a lugares menos funestos.
Después de 25 años, puedo comprender mejor que es normal temerle a los bichos, que uno no tiene la culpa de que las abuelas prematuras no lo quieran a uno, que los niños arrancan alas de mariposa por curiosidad y, sí, a veces por crueldad y que ya no necesito que alguien me protega porque ahora soy yo quien protege y puedo dejar atrás ese fragmento de infancia rota y convertirlo en un reencuentro con extrañas que no son extrañas.
No importa si esto no tiene sentido, solo debía escribirlo.
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Tuvimos que renunciar a Milonga gracias a varias situaciones, algunas estúpidas pero fuera de nuestro alcance. Y yo, a quien en realidad no le gustan los perros, le lloro diario.
Es la mejor perra del mundo y sólo por eso dejo de llorar: encontrará su hogar pronto.
='(
The Constitution of Society Anthony Giddens
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Anthony Giddens has been in the forefront of developments in social theory
for the past decade. In The Constitution of Society he outlines full
statement...
15 hours ago

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