Tuesday, April 28, 2009

Influenza pt1

Viernes 24 de Abril Día 1:

Desde el jueves se lee en varios diarios del país que existen varios brotes de influenza y que es preciso que la población comience a tomar medidas de prevención para evitar contraer el virus. Los diarios anuncian la suspensión de clases de todos los niveles y de todas las modalidades, desde guarderías hasta universidades, públicas y privadas y comienzan las recomendaciones de evitar ir a lugares concurridos.
Justo el día anterior una de las noticias más sonadas fue la de la red de pederastas que en un operativo de la cyberpolicía confiscó alrededor de 500 mil videos e imágenes de pornografía infantil. Uno de los pederastas, empleado de gobierno, vivía en la colonia donde yo vivo. El primer horror.
Estaba aun afectada por la noticia de la red de pederastas, indignada porque uno de ellos, sacerdote de Jalapa, era defendido por el episcopado alegando que el no podría ser un pederasta y que la Iglesia no tenía responsabilidad en las "aficiones personales" de sus miembros; enojada porque a pesar de los cientos de casos de sacerdotes incurriendo en las porquerías más absurdas, existe una horda de feligreses cegados por la fe que defienden a este tipo de bestias.
Con esa carga emotiva leía yo que las clases quedaban suspendidas. Apenas había terminado la tarea de la semana, que por cierto estuvo pesadísima, y mi primer impulso fue saber si yo tendría clases. En ese momento, alrededor de la 1pm escribía un correo a los profesores preguntando si impartirían clases. Poco más tarde comenzó a ser evidente que cerrarían la UNAM.
Comencé a consultar los diarios, empecinada por saber exactamente de qué se trataba este brote de influenza y recordando que justamente estaba por llevar a mi hija a vacunar contra la influenza y no sería mala idea vacunarme yo, solo debía elegir un buen fin de semana para sufrir la reacción sin impedimentos laborales, "probablemente en el puente de 1° de mayo..." pensé.

Decidida a no cocinar por ser viernes, decidí bajar a comprar algo preparado. El encargado me comentaba que su esposa se vacunaba en el ISSSTE siempre, que junto a su negocio había una clínica y que él me haría el favor de averiguar si aun había vacunas para que llevara a mi hija.

Inútil irse a vacunar, aparte de que los centros de salud comenzaron a llenarse de gente temerosa de enfermar de Influenza (pensando que era tipo A), el gobierno comunica que no hay suficiente mas que para personal médico. Más tarde se anuncia que se pedirá un millón de vacunas y finalmente, más tarde, se retira la campaña emergente de vacunación pues la cepa de influenza a la que se enfrentan no es tipo A.

Con un trasfondo de crisis económica y de próximas elecciones, mucha gente comenzó a pensar que eso era una especie de estrategia del gobierno para favorecer a alguien o para conseguir algo.

Ese día una amiga pasó por mí, quería que nos tomáramos un café. Desde el momento que salimos le dije: oye, quiero ir a comprar un cubrebocas. Ella me miró con cara de incredulidad y no se cansó de mofarse. En la farmacia de la esquina estaban agotados, eso no me dio buena espina.

Hablamos durante poco tiempo, era la hora de ir a trabajar así que decidí tomar un taxi. Mientras caminábamos para llegar a un lugar adecuado donde pudiera yo abordar, pasamos frente a una farmacia donde vendían cubrebocas por $1.50, compré dos pensando que serían suficientes.

Me puse el cubrebocas, le ofrecí el otro a mi amiga, se negó y abordpe mi taxi. Estoy segura de que ella se quedó elr esto de la tarde mofándose de mi.

Llegué al trabajo. En la oficina más de la mitad de la gente no tenía cubrebocas, muchos insistían en dar la mano para saludarme e inlcuso el beso y abrazo de costumbre. Yo me negaba, lo que les desconcertaba mucho, varios me llamaron exagerada.

Saliendo del trabajo mi chico pasó por mi, iba yo de un humor de perros, asustada, el gobierno había anunciado las medidas de prevención, y yo estaba más que dispuesta a seguirlas así que decidí que lo mejor era ir al supermercado y comprar algo de comida para salir lo menos posible el fin de semana y algo de alcohol en gel y con suerte, más cubrebocas.

El super estaba casi vacío, eran casi las 10pm, alcohol en gel y cubrebocas, agotados. De regreso el temor comenzó a apoderarse de mi, las calles estaban a medio vaciar y yo pensaba en la gente del crucero aquel por el que detesto pasar, donde una familia de limpiaparabrisas trabaja durante todo el día, mientras uno de sus bebés llora con la carita sucia porque esta aprisionado
en una sillita.

1 comment:

  1. Si me das permiso imprimo este texto y se los reparto a mis alumnos para que aprendan a escribir un ensayo. Con tu nombre, claro.

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